Dulce es tu sonrojada mejilla, tan frágil y sensilla.
Tienta acariciar la fina y suave piel que se enciende al tacto, cargada de encantos.
Me miras así y me haces feliz. Me hablás y me calmas. Tanta vida me das y aún así me matas...
No se qué pensar, con esto que me contas. No se si dudar, creyendo que en mi desconfiás. Mantenes un silencio que me hace mal... ¿Será verdad lo que antes decías? Me da para meditar...
No hay comentarios:
Publicar un comentario